¿Es saludable masticar chicle?

¿Es saludable masticar chicle?

Hoy en día el hecho de masticar chicle resulta una acción muy normal, pero no somos conscientes de los efectos y las consecuencias que esto acarrea.

El chicle es una golosina producida a partir de goma de mascar, a la cual se le añade edulcorantes y aromatizantes para que produzca un buen sabor. Sin embargo, tal y como afirma Jennifer Matthews en su estudio llevado a cabo en la Universidad Trinity de San Antonio, este producto tiene su origen hace once mil años en la península de Yucatán (México). Por aquel entonces se descubrió que mascar la savia de abeto condensada –extraída de los árboles de chicozapote originarios de esta región- era una buena forma de saciar el hambre, la sed y la ansiedad.

Con el paso de los años, esta materia fue evolucionando y extendiéndose a través de las regiones, hasta que, en 1880 en la ciudad estadounidense de Cleveland (Ohio) se fabricó el primer chicle de menta al que se le añadió jarabe de maíz para fijar el sabor. Desde aquel entonces hasta ahora se ha masificado la producción y venta de este producto, ya que se consumen una gran cantidad de ellos al día en todo el mundo.

El hecho de que sea un artículo tan demandado se debe, en gran parte, a que cuenta con numerosos puntos positivos. Uno de los principales es la reducción del apetito, especialmente, a la hora de ingerir cosas dulces como pueden ser las gominolas. Otro de sus beneficios es que aumenta el flujo de saliva, por lo que se logra reducir la acidez en la boca. Además, se suele usar como elemento calmante, debido a que se ha comprobado que en numerosas situaciones logra reducir la ansiedad y el estrés. Por último, otros de los factores que más influyen a la hora de ver el hecho de mascar chicle como algo positivo es que reduce las caries. Esto se debe al xilitol –edulcorante utilizado para la elaboración de algunos chicles sin azúcar- que frena la propagación de la principal bacteria de las caries.

Sin embargo, a pesar de que cuenta con diferentes ventajas, el número de desventajas que acumula es mayor. En primer lugar y uno de los inconvenientes más visibles es el dolor de mandíbula que causa, especialmente, cuando se mastica de forma continua y con excesiva fuerza. Relacionado con esto, la dentadura también sufre, sobre todo las muelas, las cuales se ven sometidas a un desgaste innecesario. Por su parte, el estómago también sale perjudicado, puesto que ingerimos mayor cantidad de aire, lo que desemboca en dolor e hinchazón estomacal. Para las personas que tienen empastes de amalgama, los beneficios son escasos, puesto que masticar chicle puede provocar que los productos tóxicos de los empastes sean expulsados al cuerpo y provoquen riesgos en los tejidos. Consumir este producto en exceso también puede desencadenar en una reducción de peso considerable, debido a que algunos cuentan con sorbitol, lo cual es un laxante que puede provocar diarrea crónica y dolor estomacal. Este no es el único elemento que contiene, sino que algunos también son elaborados con fenilalanina, es decir, un edulcorante que puede ser considerado una sustancia dañina para aquellas personas con problemas cerebrales.

En definitiva, masticar chicle no es perjudicial siempre que no se haga de manera excesiva y en repetidas ocasiones. La salud en general, pero, sobre todo, la bucodental es algo que debemos cuidar para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Por ello, debemos ser conscientes de todos los beneficios que nos proporciona, pero también de las consecuencias y de los riesgos que pueden desencadenar.

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